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Mostrando entradas de agosto, 2017

Carlos León: Valparaíso colgante y nublado

CLAUDIO RODRÍGUEZ MORALES  Privado, silencioso y porteño. Observador, melancólico y también porteño. Algo malicioso, medio tirado a existencialista, pero siempre porteño. Noble, distante y, ni que decir, porteño. Carlos León Alvarado, Coquimbo, 1916. Le siguieron Ovalle, Santiago e Iquique, hábitats insuficientes para lo que, aún sin saberlo, requería. Datos de almanaque, incompletos, pero necesarios para comprender la muletilla del inicio. El verdadero Carlos León pertenece a Valparaíso. Es decir, a todos los chiflados con cadenas imaginarias al puerto más puerto de todos los puertos. Y Valparaíso es parte del patrimonio que él se llevó consigo –sumido en un cortés silencio- en 1988. Su herencia: ficciones amables y reposadas. Adheridas a esta ciudad en ambientación y trama. Gemas únicas, excepcionales, provincianamente universales. Autor escueto y tardío, si vemos el asunto como una carrera de cien metros planos. Pero esencial para los que buscan suavizar esta vida amarga co

La poesía no se inventa (entrevista al poeta Claudio Bertoni)

JUAN PABLO JIMÉNEZ -.   JP: ¿Aló?... Claudio Bertoni: Sí… ¿con quién?... JP: Con bla bla bla soy periodista y bla bla bla… CB: Ah… JP: La UTalca lanzó recientemente tu libro “Que culpa tengo yo”, compilado de poesía tuya. Entre paréntesis, yo te leo hace mucho y bla bla bla… CB: Llámame y me avisas que me vas a enviar las preguntas. No tengo internet así que de esa manera me preparo para conseguir un sitio con internet y te respondo. (Pasan algunos días. Llamada de aviso de rigor. Correo. Comienzo como calcetinera contándole al poeta y fotógrafo chileno que hace tiempo que lo leo. Leo el mail y eso parece no interesarle. Aquí van las preguntas con sus respectivas respuestas). ¿Cómo nace este proyecto de que te publiquen en la UTalca?  “Marcela Albornoz –directora de la Editorial Universitaria de la UTalca– me pidió hacer un libro con la universidad. Le propuse una antología y le pareció bien. Hablamos de honorarios. Eso fue todo”. ¿De qué mane

Enrique Lafourcade: el olvido del bufón

CLAUDIO RODRÍGUEZ MORALES .-  El volumen de la producción literaria de Enrique Lafourcade (1927) hace pensar en un libro por año en su mejor momento. Tal vez dos. Incluye novelas, cuentos y crónicas. No todas semejantes en extensión, aspiraciones ni calidad. No todas de la misma casa editorial. Algunas publicadas en México, otras en España y las más en Chile. Con dineros ajenos y propios. Por amor al arte y por encargo. Es que Lafourcade se paseaba por editoriales con la fluidez de un turista. Lo mismo como estudiante, académico universitario y agregado cultural. Actitud de gozador, de lúdico a tiempo completo por diferentes capitales del mundo. Nuestro reseñado ha hecho gala de un talento dispar y de una suerte de hemorragia literaria, acorde con ciertos credos que ha abrazado en su vida. Escritura a modo de respiración, influido tal vez por el automatismo, teorías del inconsciente y el surrealismo. Se siente más a gusto en el barroquismo, con imágenes modernistas al e